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[Entrevista] Luis Lara Malvacías, director de Full Fat Dance (New York)

Del 24 al 28 de febrero Luis Lara Malvacias, artista plástico y coreógrafo venezolano, dictó un taller de técnica contemporánea e improvisación para bailarines junto a su compañero Jeremy Nelson, también coreógrafo. Al terminar este taller, se presentó un performance en la Casa Tupac de Barranco, el mismo que fue presentado no sólo por los bailarines que tomaron el taller sino por los mismos Luis y Jeremy, quienes armaron una instalación basada en lo grato e ingrato de Lima. "Des-hecho en Perú" fue el título que llevó esta muestra que forma parte de todo un proyecto nacido en la mente de Luis y que ya recoge sus frutos.

Martes 1 de marzo 2005

En una esquina enclavada en el corazón de Barranco está la casa Tupac, un rinconcito de experimentación creativa, hogar de pintores y bailarines. Una casa libre, habitada por esos seres que nacen de luna en luna llamados a crear arte. Eran las 9 de la mañana. Yo había comenzado a tomar el taller de Luis y conocía su trabajo como alumno, eso me dio la oportunidad de darme cuenta de una cosa: algo de su "idioma latinoamericano" había cambiado..

¿En que sentido crees que el vivir en Nueva York te haya cambiado?
Nueva York es una ciudad tan cambiante que todo el tiempo se renueva y está en transiciones. La gente es tan creativa consigo misma, que te asombras siempre. Es una ciudad rápida, lo que en parte te hace ser un ente individual aunque parezca contradictorio, pues buscas tu propio tiempo. Yo quiero ir a mi tiempo y a mi ritmo no al del resto.

La inquietud ahora residía en saber cómo un venezolano, que desde los 16 años se separó de su familia para independizarse, que pagaba sus estudios en la Universidad de Artes Visuales y en la Escuela de Danza de Venezuela con su trabajo en el teatro ayudando tras bastidores, aquél al que ciertamente podríamos fichar (sin conocerle claro) de "pequeño hombre tras gran sueño", logra llegar a Nueva York, fundar su compañía de Danza "Full Fat Dance" y comenzar a trabajar y ser felizmente exitoso en su pasión.

¿Cómo comenzó todo? ¿Cuál fue tu primer "choque" con la Danza?
He bailado salsa desde mis 5 años, siempre he tenido contacto con mi cuerpo. Pero como latinoamericano tuve un cierto temor de dar el salto hacia la danza, por muchas razones, entre ellas el machismo. Por ese tiempo, cuando tenía 20 años, un amigo me invitó a hacer un performance, y luego a la escuela de danza. Después de un año en esa escuela me invita ya a su compañía, donde luego de un tiempo empiezo a hacer coreografías con las que el grupo saldría de gira.

Ahora que preguntas sobre choques con la danza... yo tuve uno en uno de mis primeros performances, pues el aro de donde colgaba cayó en plena presentación. Y aunque tuve que ir al hospital (nada grave por cierto) supe actuar con altura y me reincorporé.

Quizás fue el recuerdo de este piso con que chocó, el que le hizo recordar mientras le hacia una y otra pregunta las piedras que se pusieron en medio del camino hacia su sueño: la danza.

¿Cuáles fueron tus obstáculos en este proceso de transición hacia la danza?
En realidad fueron muchos. Por un lado estaba el machismo, el "que dirán" tus padres cuando se enteren que quieres bailar. Y por otro, el hecho de que cuando creas artes visuales estás encerrado en un taller y creas solo, mas no así en la danza, donde compartes tus experiencias con tu compañía.

Sin embargo, la conexión que existe entre estos dos elementos: las artes visuales y la danza, es algo completamente determinante en el trabajo de Luis Lara. Se nutren el uno de lo otro. En palabras del mismo Luis, "a diferencia de otros coreógrafos que crean danza a partir de su cuerpo yo parto de ideas que pueden ser sociales o abstractas".

¿Cómo les dijiste a tus padres que pensabas estudiar danza?
Estudie artes visuales y danza simultáneamente, pero antes de esto había empezado a estudiar ingeniería civil, luego me cambié. Mis padres se sorprendieron mucho, pero aceptaron mi decisión. Yo pagaba mis estudios y, en ese sentido, me sentí muy independiente. Aunque en realidad mis papás siempre me dieron espacio propio. Si bien era independiente, también a veces sentía que necesitaba la presencia de ellos. Son anécdotas importantes, porque forman mi carácter y logran hacer que me decida a seguir mi propio camino.

Camino que, para seguir, tiene que ser pavimentado con clases técnicas y estudios que como cualquier otra cosa en el mundo no son gratis.

¿Cómo pagabas tus estudios de danza y de artes visuales?
Al comienzo hacía de todo, ayudaba dibujando planos en estudios de arquitectos, o cuando se presentaban cosas de teatro también ayudaba. La educación era gratuita, pero tenia que pagar la casa, mi comida, el transporte. Fueron tiempos duros, pero mi vida ha sido siempre de resolver problemas, así que lo superé.

Y que bien lo superó pues años después empezaría su nuevo trayecto en un nuevo país con un nuevo compañero y una nueva vida. Viviendo... la vida bonita.

La pregunta del millón: ¿Cómo se da tu salida de Venezuela y tu entrada en Nueva York?
Jeremy Nelson, mi compañero, vino a Venezuela a dictar unas clases de "Nueva Danza" acompañado de David Zambrano, un coreógrafo venezolano que empezó a organizar a lo largo de 4 o 5 años lo que se llamó el Festival de Danza Postmoderna de Venezuela. Jeremy y otros coreógrafos de Estados Unidos y Europa fueron convocados, y fue así que la compañía donde yo estaba le invito a montar una coreografía, por lo que se quedó. Iba y venía, hasta que finalmente me marché con él. Paralelo a esto, obtuve una beca de mi gobierno para estudiar e investigar danza por 3 años en Estados Unidos.

Estando allá, ¿Qué paso contigo? ¿Cómo conseguiste tus objetivos?
Llegando allá empecé bailando con Jeremy y con otros coreógrafos. Al mismo tiempo, alternaba presentando mi propio trabajo. Ahora lo hago así, pues ya me he ganado mi puesto como coreógrafo más que como bailarín. Así la gente empieza a respetar más tu trabajo, te ven como alguien que es capaz de crear una coreografía decente. Sin embargo, la experiencia como bailarín fue muy productiva. Es así que bailé para una compañía que es ahora muy conocida, la John Jasperse Company. Con ella hice muchas giras. Visitamos Alemania, España y ganamos un premio en el Festival de España. Luego me invitaron a continuar, pero me rehusé porque para mi el momento de bailar ya había pasado. Yo quería, y quiero, crear mi propio trabajo. Yo bailo ahora solo para el trabajo de Jeremy y el mío.

¿Qué es para ti Channel Sur?
Es un proyecto que nace de la idea de unir a varios artistas latinoamericanos y aceptar sus colaboraciones. Channel es canal y es una palabra que se usa mucho en las nuevas tecnologías, entonces la idea era conectar estas nuevas tecnologías con el performance-art. Parte de este proyecto era traer a una artista venezolana que trabaja con danza y nueva tecnología en Ámsterdam, y a Douglas Anderson, un músico que fusiona mucho la computación y la música. El propósito es visitar varios países latinoamericanos, entre ellos Perú, armar instalaciones de performance, dictar talleres e invitar a bailarines y coreógrafos a Nueva York, para presentar su trabajo y participar en un intercambio latinoamericano.

La coreografía que presentarás en Nueva York entre abril y mayo, con todos los bailarines invitados, se titula "Under a big bright yellow sun". Toma como esencia la historia de inmigrantes latinos. ¿Alguna vez te sentiste un inmigrante latino?

En Estados Unidos siempre te vas a sentir un inmigrante. Pero la idea me vino a la mente en base a una crónica que leí en el New York Times acerca de una inmigrante latina y el manual que ella escribía, donde especificaba todos los pasos a seguir para entrar a Estados Unidos ilegalmente, dónde los paraban, a quién tenían que pagar. Esa historia me pareció fascinante. Parece extraño, pero justamente uno de los temas que tocaremos en mesa de trabajo con todos los bailarines invitados a Nueva York será el tema de diversidad y cómo es que las fundaciones o el gobierno muchas veces dan más dinero a proyectos en los que participan grupos humanos muy diversos.

El 13 es por tradición un número de mala suerte, pero es irónica y contrariamente el número de años que Luis y Jeremy están juntos, no solo en lo personal sino también en lo profesional.

Es cierto que se llevan bien como pareja, pero es extraño que hayan presentado solo una vez su trabajo juntos. Podrías hablarnos de "Morphylactic"

Es cierto, nuestro primer y único trabajo juntos fue "Morphylactic", que hablaba de cambios. Cómo la vida puede cambiar de un momento a otro. Era la época del boom de las cirugías plásticas y el cambio de sexo. Y tratamos de enfocarlo por ese lado también. En un momento de la coreografía hay solo dos sillas vacías en el escenario y se escuchan las voces de dos drag queens que hablan de sus proyectos de cambiarse de sexo.

Yo creo que trabajar juntos fue difícil porque tenemos puntos de vista de creación de danza muy distintos. Mientras Jeremy ve la danza creada desde su cuerpo, yo la veo creada por imágenes, y me centro en ellas. Sin embargo, fue un trabajo rico que gustó mucho, principalmente en Alemania.

La compañía creada por ambos bailarines se llama Full Fat Dance, y es el mismo nombre de la pagina web que muestra su trabajo. Esta compañía está conformada por un fluctuante grupo de bailarines.

Al ver que pueden solventar un proyecto que abarca Latinoamérica, uno podría pensar que es sencillo vivir de la danza. En gran medida es la pregunta que todo bailarín se hace en algún momento de su vida. ¿Puede uno vivir de la danza?

En Europa (risas). Ellos consideran que la danza es parte de su historia, y aunque lo que ellos ahora consideran es poco, para nosotros es mucho, incluso en Nueva York. Ahí, el estado no solventa los gastos de los proyectos, que son apoyados principalmente por fundaciones privadas. Este proyecto Channel Sur es fundamentalmente solventado por una de esas fundaciones.

Nosotros vivimos básicamente de las clases que damos, ya que el dinero obtenido de presentaciones y espectáculos, lo reinvertimos en nuevos proyectos y lo usamos para pagar a los bailarines.

¿Para alguien que ama la danza es difícil enterarse que no puede subsistir de ella?
Uno ama lo que hace y se aferra a ello. Eso, de cierta manera, te llena de fuerzas para continuar. Hay bailarines que para continuar con la danza, no para alejarse de ella, dan masajes o se dedican al yoga, dictando clases después de conseguir una certificación. Hacen las dos cosas en paralelo y lo disfrutan. Existe otro grupo más radical que decide estudiar leyes, por ejemplo, para vivir de eso y dedicarse paralelamente a la danza. Personalmente creo que eso no es posible. La primera vez que vi danza sabía que eso era lo que quería hacer, y siempre pensé que si me dedicaba a hacer algo más no podría vivir la pasión por la danza en su totalidad.

Para ser bailarín tienes que tomar una decisión difícil: quieres seguir tu pasión y vivir de ella, que te hace inmensamente feliz, o prefieres guardarla en un cofrecito, eligiendo una vida quizá más simple, pero menos intensa. Una persona tiene que verse a si misma y sentir lo que realmente quiere, para tomar decisiones a partir de eso.

Era hora de terminar, Luis tenía que armar la instalación para el performance en la casa Tupac, pero aún una pregunta importante zumbaba en mi cabeza.

¿Qué tipo de personas te rodean?
Pues principalmente Jeremy, mi pareja, y bueno... mis vecinos, que se dedican a trabajar en cosas corporales. Con mi familia tengo una relación alejada, pero creo que estamos en proceso de retomarla. Pienso que hace 14 años, al morir mi mamá, nada más me ató a Venezuela y quizá fue una de las razones para que decidiera irme cuando tuve la oportunidad. Ella fue una persona muy importante en mi vida y el centro de mi familia.

¿Cómo te gustaría ser recordado por la persona más importante en tu vida?
Creo que por mi pasión.

Esa pasión que pongo en todo lo que hago, que me hace trabajar mis proyectos, que me da fuerzas todos los días. La pasión por mi arte. Y por la intensidad como siento esa pasión. Es lindo saber que te levantas para trabajar en algo que amas. Y aunque el día y las cosas estén grises, vas a poder ir "bailando bajo".

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